“Emigré en el mejor momento de mi carrera”

Por: Claudia Zavala

Hay muchos motivos para emigrar: por trabajo, por estudios, por vivir en un país más seguro y mejorar la calidad de vida… casi todos motivos que representan una evolución en ese cambio. Emigrar cuando ya se tiene todo y se ha llegado a lo más alto implica una renuncia profesional y un costo personal y social de gran impacto. Esta es la historia de una mujer que ha construido su destino, al margen del qué dirán y de prejuicios sociales. Con tenacidad y determinación, Connie Vela Joya ha ido hilvanando cada una de sus decisiones a lo largo de su vida para consolidar todos y cada uno de sus objetivos.

El más contundente ha sido, sin duda, el profesional. Nacida en El Salvador, se doctoró en Medicina y se especializó en Ginecología, un área que la hizo destacar entre su gremio. “Tengo 27 años de experiencia en Medicina y 23 en Ginecología. Estaba muy bien posicionada profesionalmente. Tenía mi propia clínica con muchos pacientes. Vivía con mis padres y mi vida se enfocaba en ellos y en mi trabajo. Viajaba mucho a congresos médicos. Siempre estaba trabajando”.

Connie cuenta que siempre visualizó las distintas etapas de su vida, a nivel personal y laboral: “A los 30 ya quiero estar casada y tener hijos –pensaba- Pero la vida te va presentando otras cosas. Llegaron los 35… luego los 40 y dije ¡mama mía, aquí qué pasó! Yo, además, conocedora del sistema reproductor femenino pues, pensé, ¡hoy sí ya me dejó el tren!”.

Los años pasaban y Connie continuaba avanzando en el camino del éxito profesional. Su clínica era un referente en Ginecología y ella participaba en algunos programas de la televisión salvadoreña, dando consejos médicos. Sin embargo, su gran deseo de tener una pareja consolidada no terminaba de cuajar. Frente a esa ausencia de posibilidades, y contrario a lo que muchos pudieran razonar, ella construyó el primer amago de realidad comprando los muebles para su soñado hogar. “Yo sabía que algún día me iba casar. Cuándo, no sabía, pero sentía que sí pasaría. Era el deseo profundo de mi corazón. Comencé a comprar la sala, el comedor, la lavadora… lo iba guardando todo en casa de mis padres. Y mi vida continuaba. Tenía entonces 46 años”.

Aunque era una mujer muy ocupada, Connie acudía diariamente al gimnasio. Cuenta que un día, mientras se ejercitaba, se dirigió a ella una señora que no le parecía muy agradable. “¡La verdad es que me caía mal! Jajaja! La veía prepotente, creída. Me preguntó ¿y usted doctora en qué es? Le dije que era ginecóloga. Y me dijo: ‘Ajá, ¿y cuántos hijos tiene?’ Yo le dije: ‘Soy soltera, todavía no me he casado. Ando buscando a mi príncipe. ‘Ajá, y cómo lo quiere?, me preguntó. Con lujo de detalles, le dije que buscaba a un hombre soltero, disponible, sin hijos, que me diera el 100 por ciento de él, como yo se lo daría a él, sin vicios, trabajador, profesional, buen hijo, buen marido, alto, blanco, pelo negro y ojos verdes’. ¡Se tiró una gran carcajada en mi cara y se fue!”.

Ese mismo año, una amiga de Connie residente en Alemania le había propuesto que viajara a visitarla, para presentarle posibles pretendientes. Pensaba que en el país europeo podía tener más suerte que en un país latino, pues ahí la gente se casa con mayor edad y no existen prejuicios sociales al respecto.

La señora simpática del gimnasio volvió a hacer su aparición un par de veces más, preguntándole si ya había encontrado al príncipe, hasta que un día, tres meses después de su primera conversación, para sorpresa de Connie, le dijo: “No busque más. Yo le tengo a su príncipe. Es mi hermano”.

Y esa frase desencadenó una serie de hechos que transformaron la vida de Connie, contra todo pronóstico: Conoció a Víctor, el hombre que se convirtió en su esposo y con el que consolidó el sueño de formar un matrimonio. Y sí, cumplía con la lista de requerimientos que cada día repitió en su mente y en sus oraciones, incluyendo lo de alto, blanco y ojos verdes. “Fue como encontrar una aguja en un pajar”. La pareja se casó por lo civil, el 29 diciembre 2012 y, en mayo de 2013, por la iglesia, en un hermoso paraje en el volcán de San Salvador. Los dos tenían 47 años.

Víctor, también salvadoreño, había emigrado junto a  su familia, compuesta por 12 hermanos y sus padres, a Virginia, Estados Unidos, siendo un adolescente, para huir del conflicto armado. Conocedor del alto perfil profesional de su esposa, en una primera etapa, decidió ser él quien se adaptara al cambio, moviéndose a El Salvador, para intentar consolidar un negocio y que ella siguiera con su clínica. “Usted está bien posicionada y no tengo corazón para llevármela de tajo”, le dijo. Compraron una casa que acondicionaron con todos los muebles que Connie había ido comprando a lo largo de los años, sabiendo que ese momento por fin llegaría. Víctor se esforzó en concretar su proyecto, pero las cosas no salieron bien. El Salvador no era el país que él había dejado años atrás y no encontró los apoyos que necesitaba para sacar adelante su emprendimiento. Desencantado, regresó a Virginia, para retomar su trabajo, sin presionar a Connie de que se fuera con él. A lo largo de todo el año 2014, la pareja realizó algunos viajes para poder verse, hasta que ella asumió que había llegado el momento de dar un paso realmente decisivo.

Así, el 2 de junio de 2015, Connie aterrizó en Annandale, Virginia, marcando un antes y un después en su vida: “Aunque yo había viajado muchas veces, porque soy ciudadana estadounidense desde hace varios años, esta vez, sabía que el cambio era radical. Evaluamos todos los pros y contras posibles. Al principio de llegar, dejé a una doctora trabajando en mi consultorio, pero no funcionó. Los pacientes no se quedaron con ella. No era lo mismo. Después de 25 años de trabajo y esfuerzo, decidí cerrar mi clínica. Fue muy duro dar el paso. Mi mamá, al principio, se opuso a que emigrara. Me decía que me retiraba en mi mejor momento, que lo iba a perder todo. Realmente me siento agradecida porque tuve un gran éxito profesional, nunca tuve una muerte materna o de bebé o algún problema en el quirófano. Me sentía querida por mis pacientes. Pero mi vida giraba en torno a los demás. Había llegado el momento de vivir para mí. Con 50 años, no podía perder más tiempo. No me arrepiento de haberlo dejado todo y de volver a empezar”.

Y es justo en esa fase inicial del proceso migratorio cuando doctoras, secretarias, peluqueras, abogadas o estudiantes se dan cuenta que, muchas veces, en un entorno distinto, la flexibilidad ante el cambio es una herramienta más útil y potente que todos los títulos conseguidos. Connie lo tuvo claro desde el principio y eso la ha ayudado a sobrellevar el impacto de la primera etapa. “Aquí soy ama de casa. En El Salvador era la ‘doctora’ y tenía siempre ayuda. Aquí no. En cuanto al inglés, me ha pasado como a la mayoría que lo hemos estudiado  pero que, al estar aquí, uno siente que no entiende nada. Todavía no lo hablo con fluidez, pero me defiendo. Estoy aprendiendo muchas cosas de esta sociedad. En nuestra zona, sobre todo, vive mucha gente de Corea del Sur. Son personas tranquilas, trabajadoras. Aquí lo que importa es que seas una persona correcta, que no infrinjas la ley. Lo que sí me desagrada muchísimo es el racismo en este país. Siempre ha estado, pero ahora es más evidente porque se avala políticamente. La falsa igualdad no me gusta. Es una ilusión. Me duele ver que la medicina es un negocio. Quien te da los resultados de una prueba es la recepcionista; el doctor es accesible sólo 5 minutos de la consulta, ni te toca. Eres un número más”.

Con esa inquietud, referida a su especialidad médica, Connie ha puesto en marcha, desde hace un año, un proyecto que espera desarrollar con mayor fuerza en los próximos meses. Consiste en enlazar a pacientes salvadoreños residentes en Estados Unidos con alguna necesidad operatoria, para evaluar hacerlo en El Salvador, donde conserva sus contactos y alianzas profesionales en un hospital de prestigio, donde tenía su clínica. También realiza videos desde la página de Facebook “Dra. Connie Vela, tu ginecóloga y consejera médica” (https://www.facebook.com/connievelaginecologa/), sobre salud integral femenina, desde donde se dirige a las mujeres, para orientarlas y que sepan qué preguntarle a su médico y, sobre todo, para hacer conciencia en la importancia de cuidarse y hacerse sus chequeos ginecológicos. “No son consultas, sólo consejos y orientaciones. Siempre es importante que consulten a su médico. Estoy contenta de poder enlazar con mi vocación de esta manera. Esta forma de estar conectada con mi gente. Hay algunos videos con 70 mil visitas y me siento útil de poder ayudar a mi comunidad esparcida por el mundo. Nuestra medicina no tiene nada que envidiar a ningún país desarrollado. Ahora entiendo por qué muchas pacientes van a nuestro país a hacer sus pruebas ginecológicas. El trato humano es muy importante. Deseo que mi proyecto crezca, para que podamos seguir teniendo acceso a eso. En este momento estoy enfocada en aprender más de este país. Cada lugar tiene algo bueno y hay que abrazarlo con gratitud. Siempre he sido optimista en todos los aspectos de mi vida. Eso me ha ayudado a ir cumpliendo metas y objetivos. No hay que perder la esperanza con nada… imagínate, ¡si me casé casi con 50!… con fe y determinación, todo es posible en esta vida”, finaliza.

13 comentarios en ““Emigré en el mejor momento de mi carrera”

  1. Querída Connie: su historia es un cuento de hadas , encontró al amor de su vida poq ese Sienpre fue su sueño . Dios ha sido fiel y la ha bendecido con un hogar junto a Víctor y su bello covic . Deseo q todos sus proyectos se concreten y continúe con esa alegria y positivismo q sienpte la caracteriza . Se le quiere desde siempre .

  2. Me encanto cuando dice: Había llegado el momento de vivir para mi. Felicidades doctora por nunca rendirse ante su anhelo y sueño. Dios le concedió lo que en su corazón le pedía. Le deseo todo lo mejor hoy siempre. !!

  3. Que linda historia de Amor y perseverancia ; Que Dios la siga bendiciendo con muchos éxitos en su vida . ❤️❤️❤️❤️

  4. Muchas gracias por compartir tu historia. Me identifico mucho con ella. Tengo 12 años viviendo en Estados Unidos. Me mudé recién graduada de leyes y me tocó empezar de cero y luego enfermé gravamente. He vivido personalmente la falta de trato humano en el sistema médico en este país y me alegra saber que estás trabajando en esta nueva iniciativa que espero de todo corazón se desarrolle exitosamente. Muchas gracias por compartir tu luz.

  5. Usted es GRANDE mi querida Dra Vela, muchas veces es necesario quitarse la venda del profesional y evaluar el destino del futuro “LA FAMILIA “ todas mis oraciones y amor para usted y su esposo ❤️❤️❤️❤️

  6. Connie Dios es fiel siempre y escucho tu corazón …. este es tu nueva vida disfruta la cada día… yo también deje todo por seguir el amor. Y Dios me ja bendecido.

  7. Dra Vela , mujer de empuje , gran Medica y siempre de buen humor , nos conocimos en la residencia y siempre estuvo presente también en la enseñanza
    Mis mejores , deseos , como dice usted emigrar en esta etapa se vida no es fácil , pero este país es grande y debemos considerarnos afortunados
    Un gran abrazo y mis respetos como siempre

  8. Prima, que bella historia. No hay duda que Dios es el tejedor de nustras vidas y que sus planes son siempre mejores que los nuestros. Él jamás se cansa de escuchar nuestras oraciones y es tan fiel que nos concede los deseos de nuestro corazón. Crecemos en una sociedad donde se nos inculca mucho el éxito y el trabajar duro para lograr las metas, metas dictadas por el hombre que quiere alcanzar el peldaño más alto en la vida para sobrevivir y triunfar. Pero en este empeño se nos olvida que Dios nos trajo a este mundo a ser felices y a compartir nuestra felicidad con otros.
    No dudo Connie que hoy es tú mejor momento, pues dejaste todo por amor y eso te ha permitido ver que Dios ha estado en tú vida. Te conozco desde siempre y deseo que tú alegría, tu determinación y fortaleza para enfrentar la vida te lleven siempre ha agradecer a Dios y a la Virgen cada momento vivido hasta este día. Pues Dios lo pensó todo para tí y te colmó de grandes regalos.
    El primer regalo maravilloso de tú vida son esos padres maravillosos que sembraron en tí todo lo que te ha ayudado a lograr lo que hoy eres. El segundo tus extraordinarios hermanos que cada dia estan apoyandote y fortaleciendote y el tercero tú excelente esposo que con su amor te ayuda a ser la mejor versión de tí. El amor lo transforma todo y todo lo hace nuevo cada dia.
    Te deseo como siempre lo mejor. Mis oraciones y mi cariño estan siempre contigo. Eres un ser humano extraordinario. Te quiero mucho.

  9. Parece un guion de Pelicula….hay que hacer esa movie !!!!!…Felicidades Doctora Connie ,Dios la continue Bendiciendo ……Bella historia, que continua…..

  10. Me encanta esta historia porque me identifico mucho con ella. Doctora, todo lo mejor del mundo para Usted! El mundo es para los valientes, los que salen de su zona de confort, Dios la va a bendecir más!

  11. Increible Connie te felicito por ell pasonquebhas dado y es escoger la felicidad. Te aprecio mucho y como tu todos se nos pasa por la mente emigrar para un futuro mejor para nuestra familia .Te deseo lo mejor y adelante aca seguimos tus amigos

  12. Querida amiga, me alegro mucho por tu vida y que sigas siendo muy feliz siempre. Te mando un fuerte abrazo 🤗 y miles de bendiciones
    Es muy linda tu historia e inspiradora para muchas personas que pierden las esperanzas de vivir y sr feliz con lo que Dios nos tiene preparado
    Eso si hay que pedirle con fe y cumplir sus mandamientos

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